
Conocí a Peligros, la madre de Lucía, hace ahora un año. La pequeña se había suicidado a consecuencia del bullying que venía sufriendo en la escuela desde hacía tiempo. Dos de sus compañeros le insultaban, le llamaban gorda, le ponían alfileres en la silla y le empujaban cuando se subía al autobús. El acoso era terrible. Cada vez iba a más. El resto de la clase, se apartaba de ella. Nadie quería pasar por lo mismo. El miedo y el silencio, ocultaban los malos tratos, que llegaban a ser diarios y brutales. La pequeña Lucía era una niña con capacidades especiales, inteligente, cariñosa, hija única y muy querida por su madre, que había conseguido quedarse embarazada a los cuarenta años. Para Peli, tener a Lucía, supuso casi un milagro. Pero el bullying se la arrebató. La niña acabó colgándose de la litera de su habitación. Antes de hacerlo, había dibujado un cómic como sería suicidio.